Hay un tipo de cansancio que no se quita durmiendo. No siempre se nota por fuera, pero por dentro pesa todos los días.
Es ese cansancio que aparece cuando sigues cumpliendo, trabajando, respondiendo mensajes… aunque ya no tengas energía emocional.
¿Qué es el cansancio emocional invisible?
Es el desgaste que se acumula cuando llevas demasiado tiempo sosteniendo más de lo que puedes. No siempre viene acompañado de tristeza evidente; a veces se manifiesta como:
- Irritabilidad constante
- Falta de motivación
- Sensación de vacío
- Desconexión emocional
- Ganas de aislarte sin saber por qué
Muchas personas lo viven sin nombrarlo, creyendo que es flojera, debilidad o falta de voluntad. Y no lo es.
“Pero sigo funcionando…”
Ese es uno de los puntos más engañosos. Puedes estar emocionalmente agotado y aun así seguir cumpliendo con todo. El cuerpo y la mente aprenden a sobrevivir, no necesariamente a estar bien.
Este nivel de exigencia interna es común en personas que viven emociones intensas sin un espacio para procesarlas.
No es flojera, es sistema nervioso saturado
Cuando el cansancio emocional se prolonga, el sistema nervioso se mantiene en alerta constante. Eso explica por qué:
- Te sientes tenso incluso en momentos tranquilos
- Te cuesta disfrutar
- Todo te sobrepasa más rápido
Nombrar lo que te pasa es el primer paso para empezar a cuidarte.
¿Te resonó este contenido?
Si crees que puede ayudar a alguien más, compártelo.
Si deseas acompañamiento emocional, agenda tu sesión.
Agendar sesión