Hay momentos en la vida en los que todo se siente más fuerte. Las emociones llegan de golpe, cuestan trabajo de entender y, muchas veces, también de explicar.
Sentir así no significa que algo esté mal contigo. Significa que estás atravesando una etapa de transformación emocional.
Cuando sentir se vuelve abrumador
En etapas de crecimiento, el mundo emocional se vive con mayor intensidad. Alegría, enojo, tristeza, miedo o frustración pueden aparecer con más fuerza y durar más tiempo.
No es exageración. Es un sistema emocional aprendiendo a regularse.
Cuando las emociones se sostienen sin acompañamiento, pueden convertirse en cansancio emocional.
Lo que pasa en el cerebro (explicado simple)
El cerebro continúa desarrollándose durante la adolescencia y juventud temprana. Las áreas encargadas de regular impulsos y emociones todavía están en construcción, mientras que las emociones ya se sienten intensas y reales.
Por eso:
- Todo parece urgente
- Las reacciones se sienten desbordadas
- A veces cuesta poner en palabras lo que se siente
Nada de esto te hace débil. Te hace humano.
Emociones intensas en un mundo exigente
A esta etapa se le suman presiones externas: expectativas académicas, comparación constante en redes sociales, necesidad de encajar y miedo a decepcionar.
Cuando no hay espacios seguros para hablar de lo que se siente, la emoción se guarda, se acumula o se vuelve confusa. Esto puede generar vínculos que duelen si buscamos seguridad en lugares que nos generan ansiedad.
No te juzgues por sentir
Aprender a regular emociones no es ignorarlas ni reprimirlas. Es aprender a escucharlas con respeto y curiosidad. Acompañarte implica validar lo que sientes, nombrarlo sin juicio y buscar apoyo cuando lo necesitas.
No tienes que poder con todo a solas.
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